Las guerras púnicas y el fin de Cartago
Hace un tiempo ya, recuerdo que en una cena con amigos, uno de los comensales hizo referencia a su viaje a Egipto como una experiencia en la que solo había que observar piedras como atracción turística. Creo que desde el punto de vista de un observador que no conoce la historia eso es lo único que puede ver.
En el caso de estas imágenes solo hay arcos y pilares semidestruidos, así como una pequeña bahía.
Las primeras son las termas de Antonio y fueron construidas en el siglo II de nuestra era por los romanos en la hoy Túnez. Fueron un conjunto de baños y gimnasios públicos más importantes y esplendorosos de África en aquellos días. El segundo son los puertos púnicos.
Yendo un poco más allá sobre sus construcciones, fueron símbolos de conquista y del triunfo de la voluntad romana.
Cartago fue un imperio comercial que se desarrolló por inmigrantes fenicios al parecer. Se desarrollaron y se convirtieron en grandes comerciantes ampliando su territorio poco a poco y sus planes expansionistas se encontraban en ruta de coalición con un nuevo imperio emergente que también tenía planes de expansión. Roma……….
El conflicto empezó con la isla de Sicilia que se encontraba en las cercanías tanto de la península de Italia, como a las costas de Túnez donde se encontraba la ciudad estado de Cartago.
En las primeras guerras púnicas (264 a.c. a 241 a.c,) fueron los Cartagineses quienes llevaban la ventaja con su gran experiencia en navegación y los que se llevaban las victorias en las batallas navales. Los Romanos con su gran fortaleza en las batallas en tierra y cuerpo a cuerpo se las ingeniaron para desarrollar un sistemas de cuerdas con ganchos para acercarse lo suficiente las embarcaciones cartaginesas y después con rampas embarcaban a las naves enemigas. La victoria fue al final para Roma y le impuso altos impuestos a los Cartagineses.
Fue en la segunda guerra púnica (218 a.c. – 201 a.c.) donde entra en escena una de las batallas más conocidas de la historia de la humanidad con una de las mentes militares más brillantes de todos los tiempos. Anibal Barca…..
Anibal Barca pasó gran parte de su vida en combates y tuvo un odio particular hacia los romanos desde temprana edad. Eso fue heredado por su padre Almicar Barca quien era un militar de carrera que perdió ante los romanos en las primeras guerras púnicas en la isla de Sicilia.
Anibal prácticamente creció entre batallas en la península Ibérica desde donde emprendió su invasión a Roma cruzando en medio del invierno las montañas de los Alpes llevando consigo elefantes para la batalla. Se dice que se hizo camino para los elefantes rompiendo las rocas utilizando vinagre caliente.
Una vez en la península Itálica empezaron las victorias para Anibal. Poco a poco fue conquistando ciudades del imperio hasta que Roma ya en un estado de emergencia envió a dos cónsules con el mando de las legiones para encontrarse con Anibal. Uno era Cayo Terecio Varrón y el otro Emilio Lucio. El mando de las legiones cambiaba de mando entre ellos cada día.
Fueron estos dos cónsules junto con Anibal quienes protagonizaron la batalla de Cannas. La batalla de Cannas es una de esas batallas que a pesar de los grandes horrores de la guerra le dan ese toque de soberbia y grandeza a los conflictos armados. Son esos eventos bélicos con los que todos los generales del mundo sueñan pasar a la historia. Donde la megalomanía de los generales cabalga libremente en la imaginación pensando cómo sus nombres serán recordados hasta el fin de los tiempos. Como cuando el general estaounidense Patton durante la invasión a Italia desde África en la segunda guerra mundial, vestía una gran capa roja mientras iba parado en el lado del copiloto de su jeep cuando avanzaban por los caminos de la destrozada Italia, soñando en ser tan grande como Julio Cesar quien también vestía una capa igual levantando la moral de sus soldados en medio de la batalla para conquistar las galias cuando estaba ya casi estaba perdida.
Fue la batalla de Cannas la que inmortalizó a Anibal a pesar de su gran desventaja numérica. Al leerla al detalle o verla en un documental deja la sensación de haber sido un abuso por parte del general Cartaginés. Dentro del genio militar de Anibal, éste sabía contra quién se enfrentaba y el carácter de cada uno de los cónsules. En realidad no se sabe cómo era que Anibal tenía conocimiento de sus oponentes y quién estaría al mando cada día.
Emilio Lucio era un hombre astuto que prefería entablar una batalla con Anibal en forma cautelosa. Cayo Terecio Varrón en cambio era impulsivo y estaba determinado en aplastar a las fuerzas del general Cartaginés. Y fue cuando este se encontraba al mando que Anibal provocó a los Romanos. Cayo debido a la gran diferencia numérica de su ejército prefirió atacar con gran potencia en una formación cerrada pero aplastante.
A groso modo Anibal hizo una formación como punta de flecha que al empezar la batalla comenzó a ceder lentamente dando la impresión de que estaban perdiendo. Fue cuando la punta de la flecha se encontraba invertida cuando se cerró la trampa mortal. El ejército romano se encontraba prácticamente rodeado y la caballería de Anibal que ya había superado a la Romana, empezó a presionar desde atrás a los Romanos, mientras desde los costados la formación se cerró en forma aplastante utilizando largas lanzas para mantener al enemigo compacto y sin oportunidad de escapar. El ejército Romano prácticamente perdió todos sus hombres con la muerte de unos 75,000 efectivos quienes se aplastan unos con otros presas del pánico por no poder ni siquiera moverse.
Tal vez una o la batalla más humillante de Roma en su larga existencia como imperio.
La técnica utilizada en la batalla de Cannas fue recreada en televisión como las batalla de los bastardos en la serie the Games of Thrones.
Después de esa aplastante victoria Anibal estuvo en las puertas de Roma pero no se decidió a atacar. No se sabe cuáles fueron las razones pero su gran campaña se fue difuminando poco a poco en el sur de Italia debido a que no podía encontrar aliados en las ciudades y poblaciones de la península pues no eran ciudades sometidas, sino que se consideraban romanos. Tal vez quería prepararse para dar el golpe final. Por otro lado el imperio Cartaginés poco hizo por apoyarlo con recursos debido al temor que tenía el círculo gobernante, que debido a su gran fama y gloria se hiciera con el poder. Esa decisión la pagarían caro, pues el final de la segunda guerra púnica tuvo lugar en suelo Cartaginés en la batalla de Zama donde escipión el africano se llevó la victoria haciendo su formaciones mucho más versátiles y abriéndose para que en las arremetidas de los elefantes estos pudieron pasar sin lograr daños. Utilizando a los mismos elefantes de Anibal para aplastar a los Cartagineses en contra ofensiva.
Anibal tuvo que huir a tierras de Asia menor (hoy Turquía) y años más tarde los Romanos concluirán su venganza dándole cacería de tal modo que el ya viejo general se vio obligado a suicidarse.
En la tercera guerra púnica Cartago fue destruida y finalmente aniquilada. Los Romanos una vez que habían vencido obligaron a la ciudad a entregar todas sus armas como condición de paz. Después los destruyeron hasta los cimientos y ese fue el fin de Cartago.



































